MI PROPIO MITO
Hace mucho tiempo, la gente siempre se preguntaba porqué en Grecia habían tantas islas.
Un día un hombre estaba andando por una de las islas de Grecia, y se encontró un objeto , que estaba escondido en un árbol, el hombre se dirigió allí para cogerlo pero de un momento a otro desapareció.
Poco después, el chico lo volvió a encontrar e intento agarrarlo.
Así estuvo todo el día, buscando el pergamino hasta que en un breve momento fue a ver una cosa que brillaba mucho e incluso le brillaba la cara y allí fue donde lo pudo coger, pero detrás de él un hombre con una gran barba blanca larga con el pelo blanco y por la espalda extendido bastante que se movía con la suave brisa del mar y le dijo:
- Chico, no habrás este pergamino por nada del mundo porqué sino sabrás como ahora mismo ves tantas islas en el mar.
- ¡¿ Y quien eres tu para decirme que hacer con lo que yo e encontrado?!
- Tu hazme caso y no lo abras...
Ese hombre era Zeus.
El chico, en su casa al cabo de dos semanas pensando en el pergamino misterioso, lo abrió. Al cabo de unos segundos se rio porque vio que no pasaba nada y al cabo de unos segundos empezó a temblar el suelo que de repente se cayeron cuadros y otros objetos que habían caído de la pared.
Un día un hombre estaba andando por una de las islas de Grecia, y se encontró un objeto , que estaba escondido en un árbol, el hombre se dirigió allí para cogerlo pero de un momento a otro desapareció.
Poco después, el chico lo volvió a encontrar e intento agarrarlo.
Así estuvo todo el día, buscando el pergamino hasta que en un breve momento fue a ver una cosa que brillaba mucho e incluso le brillaba la cara y allí fue donde lo pudo coger, pero detrás de él un hombre con una gran barba blanca larga con el pelo blanco y por la espalda extendido bastante que se movía con la suave brisa del mar y le dijo:
- Chico, no habrás este pergamino por nada del mundo porqué sino sabrás como ahora mismo ves tantas islas en el mar.
- ¡¿ Y quien eres tu para decirme que hacer con lo que yo e encontrado?!
- Tu hazme caso y no lo abras...
Ese hombre era Zeus.
El chico, en su casa al cabo de dos semanas pensando en el pergamino misterioso, lo abrió. Al cabo de unos segundos se rio porque vio que no pasaba nada y al cabo de unos segundos empezó a temblar el suelo que de repente se cayeron cuadros y otros objetos que habían caído de la pared.